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Oribe ya piensa en Pekín 2008 tras sus medallas en Suráfrica

El nadador guipuzcoano ha logrado tres oros y una plata en el Mundial de Durban. Javier de Aymerich, su entrenador, cree que aún tiene mucho margen de mejora. SAN SEBASTIÁN. DV. Richard Oribe ha regresado a Donostia con tres medallas de oro y una de plata del Mundial de natación de Durban (Suráfrica). El paralímpico guipuzcoano ha sido el nadador que mejores resultados ha cosechado de la selección española, aunque el mayor número de metales fue para el canario Mohamed Enhamed –dos platas y cuatro bronces–. En total, el equipo Paralímpico español consiguió 41 medallas –8 de oro, 15 de plata y 18 de bronce–, una más que en los Juegos de Atenas 2004 y se mantiene entre los diez mejores países del mundo. Javier de Aymerich, donostiarra de 53 años y licenciado en INEF, acaba de iniciar la novena temporada como entrenador de Richard Oribe. Las cosas no han podido salirle mejor al nadador donostiarra en la cita de Durban, aunque le ha quedado una espinita clavada. «En la prueba de 50 metros libre, donde quedó segundo, mejoró su propia marca personal (38.80). Pero el que le ganó, un brasileño, estaba mal clasificado. La discapacidad que tenía era menos severa de lo que le habían apuntado. Hubo una reclamación, pero no fructificó. Richard sabe que esa medalla de plata es de oro y yo, también. Por lo demás, estamos muy satisfechos con lo que ha conseguido. En el relevo 4x50 metros libre batieron el record del mundo que ya tenían desde los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000, donde Richard logró cuatro medallas de oro y batió cuatro récords del mundo». Un trago inoportuno De Aymerich revela una anécdota. «En la final de los 100 metros libre, Richard pegó un trago de agua al salir del viraje y 25 metros después se quedó parado. Dos rivales se le echaron encima, pero remontó y se quedó a un solo segundo de su mejor marca personal (1:25.18). Eso quiere decir que nadó estupendamente a pesar de ese inconveniente. Eso sólo lo hace un campeón. Y en 200 metros libre, se quedó sólo a mitad de prueba. No tuvo rival. El siguiente entró a 17 segundos». Después de tantos años juntos, al entrenador donostiarra le sigue sorprendiendo «su espíritu de lucha y su sacrificio», y considera que «Richard no tiene límites. A sus 32 años, siempre mejora sus marcas. Puede seguir progresando. Está con la misma ilusión que el primer día y es plenamente consciente del papelón que ha hecho en el Mundial. Este año ha mejorado cuatro récords personales y ya piensa en los Juegos de Pekín 2008. Pueden ser los últimos». Allí podrá engrosar un palmarés envidiable en el que figuran seis medallas de oro, una de plata y otra de bronce en Mundiales, a las que hay que añadir otros ocho oros, una plata y dos bronces en los Juegos Paralímpicos. Curiosamente, fue descalificado en los primeros juegos en los que participó, en Barcelona 92. A partir de ahí, su progresión ha sido meteórica.
Konporta Kirol Elkartea

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